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Cómo son los zapatos para pies cavos

Esta enfermedad se produce por una elevación patológica de la bóveda de la planta del pie. Como consecuencia de esta elevación, los dedos pueden agarrotarse, encogiendo el pie. El síndrome del pie cavo suele detectarse a edades muy tempranas, cuando el bebé comienza a andar y el calzado tiende a desgastarse en la zona posterior de la suela.

Aquí vamos a descubrirte cómo son los zapatos para pies cavos y te descubriremos, también, nuestros zapatos para plantillas.

¿Qué son los pies cavos?

Los pies cavos pueden hacer que la persona ande con dificultad y con dolor. Esto sucede porque el individuo que lo padece no cuenta con todo el apoyo del pie a la hora de caminar. Se trata de una enfermedad o limitación que en los niños resulta fácil de identificar por su forma de andar. La mejor manera de hacerlo es dejando sus huellas al caminar en alguna superficie blanda tipo arena.

Los síntomas del pie cavo

En el pie cavo, la bóveda de la planta del pie toma una curva exagerada. Los dedos se contraen con rigidez, disminuyendo el tamaño natural del pie. Esta deformidad se debe en su mayoría a una cuestión genética, aunque algunos profesionales indican que puede tratarse de un proceso neurológico.

Sea como sea, a la menor sospecha es importante acudir a un profesional para que valore el caso. Esta enfermedad es bastante común, aunque puede no generar molestia, en cuyo caso no hay que preocuparse pues no corresponde a su estado crónico.

Si es grave aparecerán multitud de síntomas como tendinitis, calambres o dolores al permanecer largo tiempo de pie. Según va pasando el tiempo, a la persona afectada le resultará más difícil caminar e incluso ponerse los zapatos. Por esa razón, es imprescindible contar con un calzado cómodo y que signifique un alivio para el enfermo.

Mejora la pisada teniendo con estos consejos

Lo primero de todo es olvidarse por completo de los tacones altos. Las personas que presentan esta anomalía requieren estabilidad al caminar y este tipo de calzado no brinda ningún tipo de seguridad ni comodidad al andar. Quienes padecen de pie cavo han de adquirir zapatos confortables que velen por la salud de sus pies.

Uso de plantillas ortopédicas

Esta enfermedad es limitante, es decir, dificulta la realización de todo tipo de actividades cotidianas. Por ello es de vital importancia optar por zapatos fabricados en materiales de calidad que sean suaves y muy cómodos. Las personas que padecen esta deformidad suelen utilizar plantillas ortopédicas y el calzado ha de ser moldeable para que puedan adaptarse a él sin problemas.

Zapatos con punta ancha

Escoge zapatos con soporte para el arco, una suela acolchada y un talón estable. Es posible que desees evitar zapatos muy planos o con una suela rígida.

Los zapatos que tienen la punta ancha son estupendos. El diseño o estilo no lo es todo, aunque también es importante y cada vez son más los zapatos especiales que siguen la moda y se ajustan a sus exigencias.

Sea como sea, la persona que padece esta dolencia ha de asegurarse de que son blandos y anchos, evitando a toda costa el calzado de segunda mano, pues éstos ya han tomado una forma determinada y su estructura puede empeorar la situación.

La combinación de un calzado de calidad y una plantilla personalizada resulta muy efectiva y te ayudará para caminar libremente y hacer una vida normal sin dolores ni incomodidades.

Ejercicios y estiramientos

Realizar ejercicios y estiramientos específicos puede ayudar a fortalecer y mejorar la flexibilidad de los músculos y tendones del pie y la pierna. Algunos ejercicios útiles incluyen flexiones de los dedos de los pies, elevaciones de talón y estiramientos de la pantorrilla.

Masajes y terapia física

Un masaje regular o sesiones de terapia a través de un fisioterapeuta pueden ayudar a liberar la tensión en los músculos y tendones del pie, mejorando la circulación y reduciendo el dolor.

Mantener un peso saludable

El exceso de peso puede ejercer una presión adicional sobre los pies, especialmente en aquellos con un arco alto. Mantener un peso saludable puede aliviar parte de esta presión y mejorar la pisada.

Si el dolor persiste o empeora a pesar de probar estas soluciones, consulta a un profesional de la salud, como un podólogo o un médico, para obtener un diagnóstico preciso y discutir opciones adicionales de tratamiento.

Dra. Raquel García Campos
Web clínica podológica | + posts

- Podóloga y directora de Clínica Podológica Podigran.
- Grado en Podología por la Universitat de Barcelona (UB).
- Máster en Podología Deportiva por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV).

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